El periodo que se abre tras la celebración de esta apasionante primera vuelta nos conducirá a una segunda votación, prevista para el miércoles 23 de abril, en la que seremos llamados a escoger entre Vicente Gotor y Paz de Andrés.
El análisis de los resultados no deja lugar a dudas: Vicente Gotor ha ganado con claridad y lo ha hecho en todos los colectivos. Paz de Andrés ha sido la segunda más votada, con la excepción del colectivo de estudiantes, donde se ha visto superada por Santos González. Las candidaturas están realizando en estos momentos un análisis de lo ocurrido con un único objetivo: realizar una proyección de voto que permita inferir, a partir de estos resultados, lo que va a suceder en la segunda vuelta.
Vicente Gotor parte como favorito en esta segunda vuelta. Bien es cierto que, si consideramos al sector Vazquista como un bloque monolítico, la realidad dicta que los ex vicerrectores han conseguido un 50,27% de los votos, pero todos sabemos que esa suposición se aleja mucho de la realidad. Lo lógico sería pensar que Gotor mantendrá sus apoyos y se llevará una parte de los que en esta primera vuelta se han ido a Santos y Cueto. Sumados estos apoyos a la previsible abstención de quienes habiendo apoyado a Santos no deseen ahora votar a Paz, lo previsible es que Gotor gane en la segunda vuelta. No perdamos de vista que Gotor dobla en porcentaje de votos a Paz y que ha ganado en 24 mesas electorales; todas menos las correspondientes a alumnos en Derecho y Filología (donde ha ganado Paz) y en Relaciones Laborales, Filosofía e Ingeniería Técnica Industrial (con Santos de ganador). Otro dato relevante es que la diferencia con la que Gotor ha ganado en todos los colectivos a rondado los 30 puntos porcentuales, salvo en el caso del PAS, donde dicha diferencia sólo ha sido de 20 puntos. En todo caso, se me antoja demasiada diferencia.
¿Está, pues, decidido el resultado? Ni mucho menos. Gotor ha de luchar ahora contra el voto útil del Vazquismo, al que Paz ya ha apelado esta misma noche, y contra la desmovilización de su propio electorado, que puede dar la victoria como algo hecho y quedarse en casa (es un decir) el miércoles.
Los resultados dan para un análisis con mayor profundidad, pero eso, como decía Michael Ende “es otra historia y debe ser contada en otra ocasión”. Agárrense, que aún vienen curvas.
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