domingo, 13 de abril de 2008

Día 13. Reflexiones sobre los candidatos III. Santos González

Santos González se ha mirado en el espejo de Juan Vázquez y, en un momento de despiste, le ha arrebatado al actual Rector su sonrisa de la suerte, ésa que le hizo ganar dos elecciones consecutivas.

¿Es Santos el candidato deseado por el Vazquismo? Seguramente no lo era, a priori. No obstante, la realidad no deja lugar a las hipótesis fallidas. No es el candidato que hubiesen deseado, pero es el candidato que les ha tocado en suerte. Con Paz defenestrada, los que en su momento miraron para otro lado (y Santos fue uno de ellos) no pueden ahora arrepentirse y echarse en los brazos de la ex vicerrectora. ¿Y Cueto? Bueno, Cueto nunca ha sido visto con buenos ojos por los puristas del Vazquismo, a los que se puede aplicar aquello de que son “más Vazquistas que Vázquez”. Tal vez Sánchez Lazo hubiese sido un mejor candidato, pero los apoyos son los apoyos y aquí no pelea quien quiere, sino quien puede.

La campaña de Santos ha sido como él es. No digas que no a nadie. No te enfrentes. Sonríe por delante y deja que otros hagan el trabajo sucio por detrás. Se le ha visto perdido y nervioso en ocasiones, seguro y suficiente en otras, pero en cualquier caso su nivel de apoyo es innegable. El poder está con él. Lo están sus compañeros vicerrectores, que lo ven como su asidero al cargo. Lo están los representantes más destacados de los alumnos, a los que Santos ha mimado hasta donde le ha sido posible. Lo está la mayoría de los medios de comunicación, que han aparentado ignorar la realidad del patio universitario y lo han tratado como ganador en primera vuelta. Es decir, los que están arriba apoyan a Santos incondicionalmente, y eso le ha creado un espejismo al candidato que le ha llevado a creer que según se desciende por la pirámide del voto, la proporción de sus apoyos le mantiene como destacado dominador.

El gran problema de Santos es su credibilidad. No le cuestiono como profesional o como catedrático, pero cuando tratan de vendernos su gran capacidad gestora, esa imagen choca con la realidad que se desprende de sus ocho años de gobierno como Vicerrector de Estudiantes. Santos ha sido demasiado visible. Ha estado ahí en asuntos como el suspenso masivo del año pasado en medicina, donde calificaba de “ejemplar” la actitud de los representantes de alumnos y se unía al linchamiento público del profesor que protagonizó el asunto. Un poco más de mesura no le hubiera venido mal, sobre todo cuando pasado un año está ahí, pidiendo el voto del profesorado para ser Rector.

Santos es la continuidad del Vazquismo, de eso no cabe duda. Un voto a Santos supone decir que se está de acuerdo con la actividad desarrollada por los gobiernos de Vázquez. Un Santos Rector será como ver “Abre los ojos” y luego “Vanilla sky”. Lo mismo, con un protagonista más popular, con los mismos secundarios, pero más acartonado, más falso, más políticamente correcto. Lo mismo, pero peor.

No hay comentarios: