sábado, 12 de abril de 2008

Día 12: Reflexiones sobre la campaña

Ahora que se apagan las hogueras, ahora que el eco de los tambores se amortigua en la distancia y la tribu se agazapa en su refugio. Ahora que el silencio se extiende sobre la tierra y la respiración se vuelve entrecortada. Ahora que el corazón expectante se contrae espasmódicamente y el futuro está ahí mismo, a la vuelta de la esquina. Ahora que el viento trae un aroma desconocido. Ahora que lo ignoto se enseñorea de los pasillos, ahora que las sombras se extienden en las aulas vacías. Ahora es el momento de sentarse y reflexionar sobre la campaña en sí.

Ha existido un aspecto especialmente decepcionante en la campaña: la ausencia de debates de entidad entre los candidatos. No entiendo porqué no los ha habido, cuando en las anteriores elecciones sí que pudimos comparar los estilos de Vázquez y Gotor. Quizás la razón sea precisamente ésa; quizás sea algo tan simple como que el susto que se llevó un Vázquez sobrado a priori, cuando descubrió que seguiría como Rector por un puñado de votos, ha aconsejado al establishment jugar al catenaccio e impedir que Santos pudiese ser visto al lado de Gotor y Paz de Andrés. Lo cierto es que las crónicas de las experiencias a tres y cuatro bandas de las que hemos tenido noticias no son precisamente favorables a Santos, lo que vendría a apoyar mi teoría.

Han faltado debates por Campus y han sobrado visitas a particulares. Ha faltado que se permitiese a los alumnos asistir a esos debates suspendiendo las clases, pero claro, con el formato de campaña elegido, plantear siquiera dar facilidades a los alumnos derivaría en un caos que terminaría pagando (para no perder la costumbre) la actividad docente. Ha faltado un marco institucional adecuado ¿Por qué no se proporciona un modelo de web a los candidatos que uniformice el acceso a los programas y propuestas? Así no se daría ese espectáculo que consiste en medirse las páginas web (en el que hasta la feminista Paz de Andrés ha terminado por caer). No ha habido debate de ideas. Cada candidato ha sido un ente independiente que defendía sus propuestas y cuidaba su imagen pero que, básicamente, se ha dirigido a los afines o los más propensos a darle su apoyo (generalizo una vez más y eso me hace ser injusto; algunos candidatos han sido más abiertos que otros). La celebración de debates es crucial para nuestra institución, porque es la única forma de que se obligue al votante a comparar a su candidato predilecto con el resto, de manera que exista (al menos en teoría) la posibilidad de que los argumentos de unos y otros lleven a los votantes a modificar el sentido de su voto. La alternativa pasa por leerse los programas y comparar. Mucho esfuerzo para algunos.

Finalizo con un tirón de orejas a los alumnos. Estoy cansado de oír a sus representantes quejarse del hecho de que sólo representen un pequeño porcentaje del electorado siendo mayoritarios en número. Pues bien, en prácticamente ninguno de los actos de campaña se ha dado un aforo en el que el 25% de los asistentes fuesen alumnos. No sé de qué se quejan.

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