La polémica está servida con el asunto del debate “a dos”. Paz de Andrés ha reclamado que se celebre uno en el que pueda contrastar su proyecto con el de Vicente Gotor, y Gotor le ha contestado que a estas elecciones se han presentado cuatro candidatos y dos ya no están, por lo que realizar un debate ahora sería una falta de respeto para los ausentes.
La candidata se ha dado prisa (rueda de prensa con carácter de urgencia incluida: no hay que perder tiempo) en denunciar la negativa del candidato que obtuvo un 49,29% de los apoyos en primera vuelta. Y ya que tenía a la prensa reunida, ha aprovechado la caja de resonancia de los medios para echarle a su rival las culpas de reducir la trasparencia del proceso, de rebajar el nivel democrático y de hurtar al electorado un elemento de valoración.
Gotor tiene el mismo derecho a no debatir más con Paz de Andrés que el que ella tiene de presentarse a una segunda vuelta tras haber perdido la primera por más de 25 puntos porcentuales. Y digo derecho “a no debatir más” porque no es cierto que no hayan debatido: lo han hecho en dos ocasiones pero, como defiende el catedrático de Química Orgánica, en ambas estaban invitados los cuatro candidatos que han concurrido a estas elecciones. Lo limitado del aforo y la ausencia de un carácter institucional en ambos debates es una cuestión que compete a la propia organización de las elecciones, y no creo que ni Vicente Gotor ni Paz de Andrés puedan ser responsabilizados por ello. Ahora bien, también es cierto que Vicente Gotor ha tenido la valentía de acudir a un debate sobre cooperación, terreno en el que Paz de Andrés se siente en su salsa. Por el contrario, como ha recordado el propio candidato, no ha habido ningún debate sobre investigación aplicada, terreno que Gotor domina por su experiencia profesional.
Desde este blog he defendido la necesidad de que existan debates por campus entre los candidatos, y digo por campus porque los intereses de cada campus son diferentes, aunque todos pertenezcamos a la misma Universidad. Los intereses del campus de Gijón poco tienen que ver con los del campus de Mieres y un debate en un local institucional en Oviedo no sería seguido, en la práctica, ni desde Mieres, ni desde Gijón. El problema es que, siendo el lunes el único día hábil para la campaña de la segunda vuelta, no existe tiempo material para hacer los tres debates (uno en Mieres, otro en Gijón y, como mínimo, uno en Oviedo) que, a mi entender, hubieran debido celebrarse en la primera vuelta.
Expuestas estas consideraciones, mi opinión es que Paz de Andrés se equivoca al hablar de falta de trasparencia. Tanto Gotor como ella han barrido, electoralmente hablando, los campus, los centros y los departamentos. Todo el que haya querido oír a los candidatos o leer sus propuestas ha podido hacerlo. ¿Hubiése sido preferible tener debates en la primera vuelta? Sin duda, pero eso no quiere decir que quien haya querido conocer las propuestas de los candidatos no haya podido, o no pueda aún hacerlo. Ambos candidatos mantienen sendos blogs con una elevada participación; ambos mantienen sus programas desglosados en sus webs, ambos han sido y seguirán siendo entrevistados con profusión en prensa, radio y televisión. ¿Dónde está la falta de trasparencia? ¿Cómo se puede acusar de falta de trasparencia a quien lleva en la oposición ocho años? Yo he votado en libertad el martes pasado, y volveré a hacerlo el próximo miércoles. ¿Dónde está ese bajo nivel democrático del que habla Paz de Andrés?
Todos somos conscientes de que la candidata debe cargar las tintas contra Vicente Gotor si quiere arañar algunos votos entre aquellos que se limitan a hacer una valoración superficial de los candidatos, pero las acusaciones que ha vertido en la rueda de prensa “de urgencia” están fuera de la realidad. En mi entorno cercano, donde coexistimos votantes de diferentes sensibilidades, la opinión ante esta prolongación de la "campaña", por más que le pese a la candidata, es que es algo innecesario, un gasto absurdo que terminará pagando la Universidad, no sólo económicamente, que también, sino con un punto de crispación del que habíamos conseguido olvidarnos tras ocho años de una oposición responsable. Eso sí, no se discute el derecho de Paz a presentarse, como tampoco se discute el derecho de Gotor a llevar su campaña como crea conveniente.
Espero que el nivel de las acusaciones y el tono en el que desarrolle la contienda no vaya in crescendo. Hemos tenido una primera vuelta de guante blanco (salvo por algunos incontrolados) y todos lo agradecemos. Si esta segunda vuelta se desarrolla por los mismos derroteros todos saldremos ganando.
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