La aparición de la PAPA (Plataforma de Apoyo a Paz de Andrés) es una muestra de cómo la estrategia seguida por Paz de Andrés en la primera vuelta, que desde este blog he alabado en reiteradas ocasiones, va degenerando progresivamente. Abandona la candidata el perfil que la llevó a cosechar unos resultados que pocos auguraban, repitiendo los mismos errores que otros cometieron antes que ella: politizar su candidatura y tratar de capitalizar el voto estudiantil, permitiendo las ocurrencias de una plataforma que empieza por establecer una diferencia entre los alumnos “buenos” (los que comparten su opción) y los “no tan buenos” (los demás).
Paz no ha aprendido nada de lo que pasó en la primera vuelta. ¿De qué le sirvió a Santos su intento de capitalizar el voto estudiantil? ¿De qué le sirvió creer que los estudiantes universitarios constituyen una de masa sin criterio que puede ser manipulada al calor de intereses políticos? Resulta evidente que el colectivo de estudiantes es la bolsa de votos en la que Paz de Andrés tiene un mayor margen de mejora, pero no olvidemos que esto es así porque quedó tercera en las preferencias de dicho colectivo, por detrás de Vicente Gotor (primera elección con casi la mitad de los votos emitidos) y de Santos González.
Resultan especialmente desafortunadas las palabras que en el acto de presentación de la PAPA pronunció una estudiante de Filología Hispánica, solicitando que se respetase el derecho de los estudiantes “a participar en la Universidad” (sic) añadiendo que alzarían sus voces “para hacer valer estos principios”. ¿Qué insinúa la PAPA por boca de esta estudiante? ¿Qué los 2382 alumnos (un 48,09% de los votos) que el pasado martes mostraron su confianza en Vicente Gotor no “participan en la vida universitaria”? Qué increíble soberbia la de esta gente. ¿Acaso los alumnos que apoyaron a Gotor, a Santos o a Cueto no tienen “principios que hacer valer”? ¿Acaso estos alumnos que no votaron a Paz de Andrés no son personas responsables, acaso no son solidarios, acaso no son respetuosos con el medio ambiente?
Tratar de capitalizar unos valores que pertenecen a la juventud en general y a los alumnos de la Universidad de Oviedo en particular, sugiriendo que tan sólo una parte de estos estudiantes (los que apoyan a Paz) los atesoran, no sólo es una equivocación, es una inmoralidad, dado que equivale a colgarles el sambenito de poco participativos, insolidarios o irrespetuosos con el medio ambiente a los 3931 estudiantes (un 78%) que el pasado martes optaron por opciones diferentes de la que representa Paz de Andrés. Esta actitud tan desagradable de etiquetar a las personas según su filiación es una consecuencia de que algunos confundan la política universitaria con la política a secas.
En mi opinión, lo importante en la Universidad es la gestión del conocimiento: su trasmisión (Docencia) y su creación (Investigación). En esos dos conceptos reside nuestra razón de ser, la que justifica nuestra existencia. Mediante la docencia, trasmitimos el conocimiento para que éste no se pierda, para que se vea enriquecido con las aportaciones de los miembros de la comunidad universitaria; trasmitimos el conocimiento para hacer frente a la barbarie y a la necedad. Mediante la investigación, generamos un conocimiento que nos ayuda a construir una sociedad más avanzada, a mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos que no son un ente abstracto, sino nuestros padres y madres, nuestros hijos e hijas; generamos un conocimiento que contribuye a aliviar el dolor, que nos permite soñar con mundos más allá de la imaginación de nuestros antepasados.
Gracias a esta doble labor, contribuimos a extender a la sociedad lo que, por regla general, es normal en la Universidad: la búsqueda de la excelencia, la apertura a otras sociedades, el respeto a los demás, la igualdad entre géneros, credos o nacionalidades. Este capital no es propiedad de nadie y lo es de todos. No es propiedad exclusiva de la PAPA y, desde luego, no es propiedad exclusiva de Paz de Andrés.
En la Universidad en la que yo creo hay personas cuyo trabajo es tan poco solidario que contribuye a que empresas radicadas en Asturias no se lleven la producción (y los puestos de trabajo) a China. Hay personas que son tan egoístas que dedican su vida a desarrollar fármacos que nos ayudan a luchar contra las enfermedades. Hay personas tan poco comprometidas con los demás que desarrollan nuevos materiales, que imaginan formas más eficientes de retener la energía, que inventan sistemas que hacen más seguros nuestros desplazamientos. Y tantos y tantos ejemplos de profesores, becarios, alumnos y PAS que contribuyen al bienestar de esta sociedad desde una posición silenciosa. Tantos ejemplos de un trabajo que está poco reconocido y mal valorado, como para que ahora vengan otros, cuyo mérito se reduce a haber asistido a concentraciones en defensa del tal país o de apoyo a tal o cual causa, permitiéndose el lujo de hablar de progresismo, de solidaridad, de igualdad o de justicia, como si esas palabras fueran propiedad particular de unos pocos.
Estamos cansados de argumentos simplistas de buenos y malos; cansados de esa visión de la realidad en blanco y negro, cansados de ver como se estigmatiza al diferente, al que no sigue la línea del pensamiento único. Nuestra Universidad es más rica, más compleja y más consciente de lo que algunos pretenden hacernos ver. La nuestra no es una Universidad de buenos y malos, la nuestra es una Universidad de personas. Esa es la Universidad en la que yo creo. Esa es la Universidad a la que daré mi voto el próximo miércoles.
2 comentarios:
¿Alguna noticia de los resultados de esta apasionante segunda vuelta?
Por lo que sé, Gotor va ganando por más de 10 puntos porcentuales, pero esta información hay que tomarla como un dato muuuy provisional.
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