Las elecciones al rectorado del año 2008 forman parte ya de las hemerotecas. La rapidez con la que todo pasa hace que el presente se convierta en pasado con pasmosa celeridad.
Este blog nació con el propósito de ofrecer opinión y contribuir al debate de ideas. Creo haber conseguido lo primero pero, en la cuestión del debate, mi deseo no se ha visto completamente cumplido. Es cierto que he recibido numerosas aportaciones en forma de comentarios, todas ellas interesantes y respetuosas (no he tenido que censurar ni un solo comentario) y algunas de gran calado, pero he de reconocer que no ha habido tanta contraposición de ideas como hubiese deseado. Debería estar feliz de comprobar que la mayoría de sus intervenciones han venido a refrendar mi percepción del desarrollo del proceso electoral pero, quizás por deformación profesional, uno nunca está plenamente satisfecho de los resultados de su labor. He echado de menos más opiniones discordantes, otra visión, otra perspectiva. Aborrezco el pensamiento único y creo que la única forma de superar los perjuicios que este origina es poder dialogar con el que opina de forma diferente.
No obstante, para bien o para mal, el tiempo de este blog ya ha pasado. Se abre un tiempo de gran interés: la nueva organización del rectorado, los nombramientos de vicerrectores, las líneas maestras de actuación del nuevo Rector, el comportamiento de la nueva oposición, etc. Quizás hablemos de estas cosas, quizás intercambiemos opiniones en un futuro, quizás nos volvamos a leer, pero para este blog ha llegado el final. Quizás resulte un comentario excesivo (ustedes sabrán disculparme), pero me parece entender lo que sintió G. M. cuando mató a Aureliano Buendía.
La Cazuela llega a su fin y lo hace dándoles las gracias por su atención, por su participación y por sus comentarios. Un saludo con mis mejores deseos para ustedes y para nuestra querida Universidad. Que les vaya bonito.
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