El último post de este ajetreado primer día está dedicado a la puesta en marcha de la campaña de Vicente Gotor. El candidato ha sido el primero en hacer llegar a PAS y PDI copias de su programa electoral; un volumen extenso (alrededor de 200 páginas) en el que se desarrollan los 12 puntos que ya figuraban en su web (http://www.vgotor.com/) desde principios de enero.
A pesar de su extensión y del número de propuestas, se trata de un programa claro y fácil de leer. Por cada apartado o tema se proporciona una breve descripción, seguida de un listado de objetivos que se desean alcanzar y de una serie de propuestas concretas para alcanzarlos. Cuenta Gotor con la ventaja de que lo que ha quedado de su gestión en el Vicerrectorado de Investigación y en el Área de Ordenación Académica, a lo largo de la década de los 90, se recuerda de forma positiva, sobre todo si se compara con el tipo de gestión que se ha venido desarrollando en los últimos años.
Yo destacaría dos puntos clave del programa. El primero, que Gotor no se llama a engaño sobre la situación actual de la Universidad, por lo que todas sus propuestas parecen estar pensadas para el aprovechamiento racional de los recursos. Sabe Gotor que no va a disponer de financiación extraordinaria, y que la mejor manera de sentar las bases de la adaptación de la Universidad al EEES es una racionalización del gasto y una gestión adecuada de los recursos humanos. El segundo punto reside en la importancia que otorga a las tecnologías de la información (TIC). Aparte de prometer un Área de Informática y Redes de Comunicación, el programa está plagado de acciones de mejora en los ámbitos de la gestión electrónica. Gotor es consciente de que la Universidad depende en gran medida de los medios electrónicos: la gestión de matrículas, la gestión de la investigación, el acceso a los edificios, los mil y un trámites por los que alumnos, PDI y PAS deben pasar en el día a día. Más allá del ladrillo, hace falta invertir en informática y en comunicaciones. Es muy positivo que alguien se haya dado cuenta.
Por otra parte, la presentación oficial del programa tuvo lugar esta mañana en el Aula Magna de la Universidad. Allí se ha podido ver al mismo Gotor del que ya había hablado en la precampaña: seguro de sí mismo, cercano y, a ratos, emotivo. Por cierto, acudió tanta gente que algunos se tuvieron que quedar fuera porque el aforo estaba lleno a rebosar. Veremos lo que dice la prensa de esta afluencia de público. Del candidato Santos dice La Nueva España que el hecho de haber llenado la sala ha sido un “alarde de fuerza electoral”. ¿Qué se apuestan a que este tipo de comentarios no se aplican al resto de candidatos y, muy especialmente, a Vicente Gotor?
P.D. Quisiera terminar esta serie de posts con una sugerencia: vayan a cuantos actos electorales les sea posible, escuchen a los candidatos y analicen su cercanía a nuestros problemas, su tendencia a la demagogia, su capacidad para asumir compromisos y su credibilidad. Nada de lo que lean en blogs como éste o en los respectivos programas les ayudará tanto a tomar una decisión de cara a las votaciones como ver cómo se defienden los candidatos en las distancias cortas. Quien haya visto a Bruce Springsteen en directo entenderá de qué estoy hablando.
3 comentarios:
Lo intento, pero en vano: no alcanzo a ver los méritos de Gotor. No consigo olvidar sus años en el rectorado de Julio Rodríguez, un modelo acabado, perfecto, de pésimo funcionamiento de una administración pública que ni el sucesor hizo bueno. Pero veo que la memoria es frágil. O se la engaña con espejuelos, que en estos tiempos son ofertas de informática y de redes de comunicación para implantar la gestión electrónica. En esta Universidad bastaría, créame, con que alguien empezara por garantizar simple gestión administrativa.
Por cierto, en el plano estético el programa de Gotor es una prueba de un sólido y consumado mal gusto (chistes malos imcluidos). Y niega con rotundidad, con la brillantez del papel couché, el afán de D. Vicente por mostrase como un hombre sencillo y natural, como un paisano alejado de toda ostentación, como una “dorada medianía” (y no lo tome como un insulto, es la traducción del “aura mediocritas” clásico).
No me diga que basta con una gestión administrativa adecuada, porque estamos en el siglo XXI, y eso que usted plantea es simplemente imposible sin una estructura de gestión de la información adaptada a nuestras necesidades. Sin entrar en tecnicismos, necesitamos programas informáticos adaptados a la Universidad que está y a la que viene. Ya he comentado cómo cursos Máster planteados según el modelo del EEES han de traducir los créditos ECTS en créditos según el actual modelo porque nuestro GAUSS no admite los primeros. Es sólo un ejemplo. El PAS encargado de la gestión de la docencia y de la investigación podría darle cientos.
Cuando se plantean las necesidades informáticas, parece que se suscita una contraposición entre los intereses de las carreras técnicas y experimentales frente al resto de estudios. Tal cerrazón ante las nuevas tecnologías equivale a defender la pintura sobre tabla frente al uso del lienzo como soporte, un anacronismo. La informática es el instrumento de nuestro tiempo. Sé que algunos de ustedes añoran el ágora ateniense, vestirse con togas y pasear rodeados de efebos por el Hefestión. Hoy, Platón participaría en un foro moderado por Sócrates en Aulanet y consultaría los apuntes de Parménides en una PDA.
No se lo digo. Mejor dicho: no digo lo que usted dice que digo (efebos, templos griegos varios, técnica pictórica e irritación y atrezzo literario al margen).
Nadie es tan necio de ignorar hoy la administración electrónica. Pero hasta un excelente ingeniero debería tener la prudencia de preguntarse si una infraestructura informática potente garantiza por si sola una buena administración. Mi experiencia (inserto melancólico: demasiado dilatada) en dirección y en técnicas de organización administrativa (uno no sólo es docente, que también) me dice que no. Un mal diseño de procedimientos administrativos no lo mejoran los equipos, redes, líneas de comunicación y sistemas operativos más modernos, y hasta las mejores aplicaciones informáticas fracasan sin una buena formación. No conozco programa informático que califique automáticamente un gasto y efectúe su imputación presupuestaria a la hora de gestionar un anticipo a un investigador; ni sé de máquina alguna que explique a ese investigador la diferencia entre una imputación presupuestaria y una gestión de tesorería.
La ceguera del programa GAUSS ante los créditos ECTS es una anécdota (aunque no debiera haberlo sido para el programador que asegure su mantenimiento), sobre todo si la compara usted con el fracaso de la primera aplicación informática que se usó en nuestra Universidad en materia de gestión económico-presupuestaria. Y reflexionar sobre la causa de este fracaso sería muy útil para los docentes e investigadores, tanto de ciencias básicas como de ciencias aplicadas, y hasta para los de letras. Sobre todo para los que piensan dedicarse ocasionalmente a funciones ejecutivas en la Universidad. Cordialmente.
Publicar un comentario