Antonio Cueto ha hecho una campaña presidida por una sobriedad obligada, dada la inexistencia de un grupo de apoyo con cierta entidad detrás del candidato. El propio candidato se ha vanagloriado de esta carencia aduciendo que, más que un hándicap, se trata de un indicio de que se presenta con las manos libres de compromisos. Tal vez sea cierto, pero dudo que ésa sea la explicación. Puedo entender que un candidato se presente sin tener detrás universitarios comprometidos con sus ideas que le puedan ayudar a desarrollar una página web, a elaborar un programa visualmente atractivo, a llenar sobres con propaganda o a repartir programas. Lo que ya no tiene excusa, a mi entender, es que no haya sido capaz de redactar y publicar ni una sola entrada en su blog (http://antoniocueto.blogspot.es/). Los blogs son una herramienta sencilla de usar y mantener, que cualquiera puede emplear. Para un candidato que se presenta sin un grupo de apoyo, el blog es un medio simple y efectivo para hacer llegar sus ideas y propuestas al electorado, para debatir con simpatizantes propios y ajenos o para trasmitir una idea del porqué se ha de confiar en él. Antonio Cueto no lo ha logrado, aún cuando el hecho de que su blog exista parece indicar que sí estaba en su pensamiento hacerlo. Por esta razón no me creo del todo lo del canto a la independencia, más bien creo que las bases con las que se ha presentado son muy endebles y las razones detrás de su candidatura son otras.
Ya he comentado en varias ocasiones mi estupor ante una candidatura cuya falta de posibilidades es tan evidente que es simplemente increíble que pueda obedecer a una especie de ceguera respecto de sus propias posibilidades por parte del candidato. Menos aún cuando se trata de alguien como Cueto, avezado en las lides políticas tras su paso por PP y URAS. Menos aún cuando Cueto cuenta con la simpatía de un Rector que lo nombró pese a ser plenamente consciente del sarpullido que iba a ocasionar en sus propias filas.
Por ello mi interpretación es que la candidatura de Cueto es un ardid destinado a restarle apoyos a Vicente Gotor, contribuyendo a incrementar las posibilidades de llegar a una hipotética segunda vuelta, en la que sumaría sus apoyos a los del auténtico candidato del sector Vazquista (Santos). Esta estrategia estaría destinada a reagrupar las voluntades que llevaron en su momento a Juan Vázquez al rectorado, al abrir la posibilidad de que los apoyos de Paz (ya sin candidata propia) fluyesen hacia el tronco común del Vazquismo.
No entro a valorar su programa, porque no puedo concederle el beneficio de la duda a quien ha sido Vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado durante los últimos años. Por sus obras los conoceréis, dice un famoso y antiguo best seller. Las obras de Cueto están ahí. En su momento dediqué un post a glosar las deficiencias que sufrimos en ambas áreas, tan importantes para nuestra Universidad. Un hipotético paso de Cueto al cargo de Rector podría significar que su gestión en el mencionado vicerrectorado se extendiese al conjunto de la Institución. Tengo el convencimiento de que no va a ser así, porque no tiene la más mínima posibilidad, no ya de ganar, sino tan siquiera de quedar tercero. Lo que sí es previsible es que termine acompañando a Santos si la estrategia que he dibujado es cierta (puedo estar diametralmente equivocado, pero lo dudo) da el resultado apetecido. Por eso los votos a Cueto son razones a favor de la continuidad del Vazquismo, aunque se pretenda revestirlos de un barniz de independencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario