martes, 29 de enero de 2008

Los minutos de la basura (I)

La pretensión del actual Rector de aprobar por la vía rápida su plan de prejubilaciones dice mucho de quien ha sido la cabeza visible de esta Universidad durante los últimos ocho años. Ha tenido todo este tiempo para pactar un plan consensuado, negociar su financiación con el Principado y preparar a la institución para el futuro que nos espera a la vuelta del calendario. Y no lo ha hecho. Como tantas cosas en su programa electoral, la iniciativa de las prejubilaciones se ha ido quedando en el tintero año tras año. Pues resulta que ahora el tema corre prisa; ahora se ha convertido en el último tren a la Historia; ahora esta iniciativa ha de resolverse antes de que el Rector suelte las riendas del poder.

Pero (vaya por Dios) resulta que en este momento tenemos encima una alteración global del modelo docente: la adaptación al EEES. Esta fruslería nos obligará a replantear TODA la docencia, reestructurar las carreras que actualmente se imparten y modificar nuestra forma de entender la transmisión de conocimiento y su posterior evaluación. Este cambio obligará a implantar nuevos planes de estudios que, sin duda, se solaparán durante algunos años con los planes actualmente vigentes. Y todo esto no afecta a una única facultad o escuela, no: se producirá simultáneamente en TODA la Universidad. Una perspectiva que acojona un poco, pero que, bien aprovechada, puede ser la gran oportunidad para que esta Universidad termine de subirse al carro de la excelencia.

Por bajar al terreno de la praxis: ¿Cuáles son las necesidades reales de personal para acometer esta tarea? ¿Las ha evaluado el Rector? ¿Alguien de su equipo? Qué se yo…alguien que haya tenido responsabilidades en el campo de la ordenación académica y el profesorado? No. Nadie tiene, a día de hoy, una idea clara de cuáles son esas necesidades porque nadie ha realizado un estudio sobre cómo nos vamos a adaptar al EEES y, en consecuencia, ni siquiera conocemos cuáles serán los títulos de grado a impartir (del tema de los Máster, mejor ni hablamos), ni tampoco cómo se solucionarán los previsibles conflictos entre las actuales carreras de grado medio y de grado superior.

Y, aun así, aunque desconozcamos las necesidades que planteará dicha adaptación, el Rector está empeñado en aprobar un plan que nos priva de parte de nuestros activos de mayor valor: aquellos que atesoran una mayor experiencia. No se equivoquen: me parece bien la política de prejubilaciones. Existen profesores que están quemados por la docencia, y no disponen ya de la ilusión y el empuje que se precisa para contribuir a facilitar el cambio que se avecina. Su prejubilación será beneficiosa tanto para ellos mismos como para la Universidad. Con lo que no puedo estar de acuerdo es con que este plan se convierta en el último ejemplo que nos deje el actual Rector de su incapacidad para elaborar una política de profesorado razonable y útil a la institución.

¿Qué pinta esta reflexión en un blog sobre las elecciones al rectorado? La necesidad de que los cuatro candidatos le digan en voz alta y clara al Rector que su momento ha pasado, que su historia ya está escrita y que debería abstenerse de lastrar el futuro de la institución con apaños de última hora. Tiempo ha tenido en el pasado. El futuro Rector debe encontrarse libre para acometer la Gran Tarea de su mandato: la adaptación al EEES. Para ello, una de las herramientas indispensables será la aplicación de una política de profesorado coherente y razonable, que partiendo de un conocimiento exhaustivo de las disponibilidades actuales, desemboque en una previsión de las necesidades futuras y en una estrategia sobre cómo cubrirlas y financiarlas. Ese será el momento de decidir sobre las prejubilaciones.

1 comentario:

Anónimo dijo...

EStoy totalmente de acuerdo con tus comentarios. ¿Cómo le vamos a pedir recursos al Principado si estamos dilapidando nuestro capital humano? Amortización de plazas que además se aplicará a unos y no a otros. En fin ...