viernes, 28 de marzo de 2008

El presupuesto participativo

La más llamativa de las propuestas económicas que se realizan en el programa de Paz de Andrés es la que propugna la implantación del “presupuesto participativo”, consistente en “reservar una partida presupuestaria con respecto a la cual la comunidad universitaria tendrá derecho a decidir cuantías y destino del gasto”.

Esta forma de gestión parte del modelo aplicado en Porto Alegre por el Partido dos Trabalhadores de Lula da Silva, cuya extensión a Europa ha alcanzado a algunos ayuntamientos españoles como el de Sevilla. Se trata de un buen modelo cuando lo que se pretende es sacar de la miseria a poblaciones en las que los modelos tradicionales de gestión sólo han servido para incrementar las desigualdades; es decir, resulta útil en aquellos lugares donde existe un déficit democrático y el poder recae en los que ya son poderosos, de manera que los desfavorecidos se ven relegados en la toma de decisiones. Este tipo de sistemas emanan de la crisis de confianza en la representación política existente y en su capacidad de gestión y ofrecen una salida pacífica a la frustración de los gobernados, en países en los que dicha frustración suele terminar en un baño de sangre.

La inclusión de este último punto en el programa de Paz de Andrés constituye toda una toma de postura frente a la forma en la que se ha ejercido el poder en la Universidad durante los últimos mandatos. Es muy significativo que se plantee la necesidad de que una Institución como la Universidad de Oviedo tenga que recurrir a métodos de gestión pensados para zonas subdesarrolladas en las que el cacique gobierna si atender las necesidades de los gobernados. Da la sensación de que algunos de los que, como Paz de Andrés, respaldaron a Juan Vázquez en las últimas elecciones han salido tan escaldados de la experiencia que necesitan acudir a fórmulas más propias de la búsqueda de la justicia social en Latinoamérica que de una gestión moderna en una Universidad de la Europa Occidental.

No es que no coincida con esta visión de la forma en la que hemos sido gobernados en los últimos tiempos, pero discuto la necesidad de aplicar este tipo de mecanismos asamblearios para cuestiones tan técnicas como la asignación de recursos allí donde hacen falta. No me ha gustado la gestión de Juan Vázquez, pero no por ello me parece que nuestro sistema de decisión esté tan viciado. Creo que un rector con un perfil adecuado puede hacer grandes cosas sin necesidad de alterar el actual sistema de representación y toma de decisiones. Yo confío en que el próximo rector tenga la capacidad y visión necesarias como para tomar decisiones sin necesidad de verse sometido a los dictados de los grupos de presión.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

“Caricatura” viene del italiano “caricare”, exagerar. Es un recurso fácil (e inteligente), pero del que, por simple escrúpulo intelectual, no deberíamos abusar entre nosotros. El exceso conduce a lo grotesco y no estoy seguro de que su reflexión eluda este riesgo.
La propuesta de Paz Andrés es clara, se limita a posibilitar que la comunidad universitaria tenga derecho a formular iniciativas de gasto. Tiene poco ver con (cito sus palabras) “métodos de gestión pensados para zonas subdesarrolladas en las que el cacique gobierna si atender las necesidades de los gobernados”, “mecanismos asamblearios”, “fórmulas ... propias de la búsqueda de la justicia social en Latinoamérica”, “tipos de sistemas (que) emanan de la crisis de confianza en la representación política existente y en su capacidad de gestión y ofrecen una salida pacífica a la frustración de los gobernados, en países en los que dicha frustración suele terminar en un baño de sangre”.
Se trata más bien de una modesta proposición (y lo digo así, aunque sea consciente de que esta expresión pueda evocarle a usted el título de la obra de Jonathan Swift y moverle a proseguir la sátira) que nos abre en el futuro la posibilidad de sugerir, de proponer partidas de gasto (y, por qué no, de ingreso). Eso sí, a quien tenga ideas solventes al respecto. A mí no me repugna la iniciativa: prefiero esta vía a la de la tertulia en el café o el despacho.
Tan limitada posibilidad se ofrece ya a los ciudadanos en otras instituciones públicas españolas – en el ayuntamiento de Sevilla, en efecto, pero también en el de Albacete o Málaga, por ejemplo- y se postula urbi et orbe como una forma de incrementar la transparencia presupuestaria, y no debería quedar invalidada por el hecho de que la practique también en “Porto Alegre el Partido dos Trabalhadores de Lula da Silva”. Aunque ahora que lo pienso esta mención o asociación de ideas retrata – espero que infiel, caricaturescamente- a quien la utiliza.

Kion Tae dijo...

La alusión a Lula no debe tomarse como algo negativo; de hecho, en mi opinión, es el presidente más digno (junto con la presidenta chilena) de los que ahora mismo tiene Latinoamérica.

El presupuesto participativo me parece una herramienta excelente que ha producido grandes resultados allí donde se ha empleado, pero el contexto del que ha surgido no es una circunstancia casual, y es lo que discuto en mi post.

Mis objeciones vienen de que se proponga su utilización en nuestra Universidad, porque creo que esta Institución tiene mecanismos y órganos más que suficientes para que nuestras propuestas lleguen a quien ha de decidir si se les da respuesta o si se priorizan actuaciones de mayor calado. La necesidad de que las decisiones se tomen de forma asamblearia supone poner en cuestión el actual sistema y ahí es donde tenemos opiniones diferentes.

Yo creo que la situación en la que nos encontramos se deriva de que el actual equipo rectoral no ha tenido el perfil adecuado para afrontar las situaciones planteadas en los últimos años. Nuestro retraso en el caso del EEES es sintomático. Estaremos de acuerdo en que se podría haber hecho bastante más de lo que se ha hecho.

Desearía remarcar la diferencia entre mi opinión y la suya: yo opino que el problema ha estado en el perfil y en la actuación de este equipo de gobierno. Por ello tengo confianza en que un nuevo rector, con un nuevo equipo y con las ideas claras, puede dar la vuelta a la situación sin que haya que tocar el modelo de representación o los órganos de decisión. Hubiese bastado con que los vicerrectores hubieran tenido más capacidad de decisión, más criterio propio y más autonomía. Tampoco hubiese estado de más que se hubiesen recorrido los campus, las facultades y las escuelas para haber pulsado el sentir de la comunidad universitaria.

A veces las soluciones no precisan de cambios drásticos, sino de que los medios disponibles sean utilizados con racionalidad. Llámelo caricatura, pero es el sentir de muchos de nosotros.

Anónimo dijo...

¿Han visto la referencia que hace la web de Paz a la charla de Mieres? Dice que fue la única que hizo un compendio de su programa, pero en realidad les dieron 10 minutos a cada candidato para que expusieran sus ideas y ella les dió un discurso de media hora. Cómo seria la cosa que Santos, que había hablado primero, tuvo que solicitar del moderador que se le concediera tiempo extra. Menuda demagogia que gastamos

Anónimo dijo...

Estuve en Mieres. El moderador dijo al comienzo que cada candidato podría disponer de "15 ó 20 minutos, con flexibilidad". Si el candidato González habló sólo 10 minutos fue porque quiso. Aunque luego se arrepintió y ante el estupor de muchos se tomó por su cuenta un turno complementario. No fue la única singularidad que nos deparó D. Santos aquella noche.

Anónimo dijo...

Las críticas a Santos son injustas. La campaña electoral no empieza hasta que no se hayan proclamado definitivamente las candidaturas, y el día de la charla de Mieres esa proclamación no había tenido lugar. Paz Andrés se ufana en ser la primera en presentar su programa electoral, pero no debería haberlo hecho antes de que comenzase la campaña. Santos ha presentado las líneas principales de su programa con anterioridad, pero ha tenido el respeto de no hacer lo mismo con el programa en sí. Santos fue el primero en proponer una oficina para la igualdad de género, Paz le copia la idea y luego va y dice que ha sido la primera. A Paz le dan igual los formalismos, la cosa es pegar codazos para ponerse delante de Santos.

Anónimo dijo...

¿Desconoce el defensor de Santos que es la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, la que impone como medida organizativa la creación de “Unidades de igualdad” en la Administración? ¿Lo ignoraría también el propio Santos cuando tuvo esa “pionera” idea? Quizás no, porque no intentó patentarla, que sepamos.