viernes, 14 de marzo de 2008

Los avales de Antonio Cueto

La presentación de la candidatura de Antonio Cueto ha tenido el aroma inconfundible de la derrota. Empieza el ya candidato por resaltar el mero hecho de haber formalizado su candidatura. Lo cierto es que la sensación de que no llegaría a presentarse había calado entre el electorado. Tal es el entusiasmo que suscita su candidatura. En mi opinión, Cueto es plenamente consciente de que parte muy rezagado en la carrera por el rectorado, pero no ha querido arrugarse antes de empezar. Es un gesto valiente, y así hay que reconocerlo.

De su presentación, me quedo con su pretensión de avalar su capacidad de gestión con hitos como “el desarrollo del decreto de profesorado” (ver video en http://www.lne.es/). Parafraseando la expresión que Mejuto nunca utilizó: Venga, Antonio, no me jodas. ¿El decreto de profesorado? ¿Ése por cuya aplicación un compañero llegó a crucificarse (literalmente) en el Campus de Viesques? Es esperpéntico que Cueto trate de presentar esta acción como un aval.

Repasemos:

La figura del ayudante, ésa que tendría que servir para llenar el granero de la Universidad con los profesores del futuro, ha resultado tremendamente exitosa, como revela el hecho de que, a día de hoy, las 25 primeras plazas de este tipo no hayan sido aún ocupadas. Desde el 2001 (año de aprobación de la LOU) hasta marzo del 2008 la Universidad de Oviedo ha contratado un total de CERO ayudantes de los de verdad, de los de reducida docencia y tiempo para realizar la Tesis.

La figura del colaborador ha desaparecido. Por el camino, la Universidad de Oviedo ha sido la ÚNICA en la que a los colaboradores acreditados por la ANECA se les exigía, además, ser doctores. Esto retrasó durante años el paso a esta figura (de carácter indefinido y con mejor sueldo) de un puñado de profesores (asociados LRU y "falsos" ayudantes a 21 créditos ) a los que de poco les sirvió haber logrado la acreditación que exigía la ley. Perdieron poder adquisitivo y tranquilidad, pero eran pocos, no tenían peso específico y no había elecciones a la vista.

Tras la gestión de Cueto, la contratación de profesorado se ha convertido, para determinados Departamentos, en una auténtica odisea. En las carreras con elevada empleabilidad, los egresados no se matan por hacer el doctorado. Esto hace que el número de candidatos en disposición de acreditarse por la ANECA se vea considerablemente reducido. Resultados: proliferan las contrataciones a tiempo parcial, se reduce el número de personas dedicadas a la investigación, se entra en un círculo vicioso (sin investigación no hay publicaciones, sin publicaciones no hay acreditación) y se perjudica el futuro de la Institución.

Si a lo anterior le añadimos esa invención denominada “incrementos de docencia a coste cero” que muchos conocéis y sufrís, y la participación activa de Cueto en los "Autos de Fe" contra las bolsas de suspensos, a medias con Esteban Fernández Rico, creo poder afirmar que la gestión del señor Antonio Cueto ha dejado una huella indeleble en los que hemos sido por él gestionados. Fíjense hasta que punto su gestión es un aval que si se pudiera votar para echarle de la carrera por el rectorado, como en Gran Hermano, me dejaría mi sueldo en SMS.

Tendré que conformarme con votar a otro candidato.

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